jueves, 12 de febrero de 2009

LOS HERMANOS AYAR Y EL MITO DE PACARITAMBO




En la historia del origen del Tahuantinsuyo existen varias versiones recogidas por los cronistas.Uno de los más difundidos por Garcilaso de la Vega es el mito de Manco Capac y Mama Ocllo, y otra - una versión mas andina – es el mito de los hermanos Ayar, recogida por cronistas como Juan de Betanzanos, Pedro Cieza de León, Felipe Guaman Poma, Juan Santa Cruz Pachacuti y Pedro Sarmiento de Gamboa, según María Rostworowski.
El mito de los hermanos Ayar se inicia a seis leguas de Cusco, en el cerro Tampatoco, ubicado éste en la proximidad del antiguo pueblo de Pacarictambo, nombre quechua que significa “posada de la producción” o “posada del amanecer”. Este cerro tenía tres cuevas o ventanas llamadas Maras Toco, Sutic Toco y Capac Toco, de las mismas como lo menciona la tradición oral, según Rostworowski, aparecieron de forma espontánea los grupos étnicos Maras, Tampus y Ayar.
Los hermanos Ayar eran ocho, cuatro hombre y cuatro mujeres, llamándose los primeros Ayar Uchu, Ayar Manco, Ayar Cachi y Ayar Auca. De estos el nombre de los tres primeros tienen relación con los alimentos comunes en la alimentación inca, pareciendo evocar un viejo culto a la tierra y sus frutos. Según el diccionario de Gonzales Holguín Ayar significa quinua silvestre, al parecer cañihua (chenopodium palladicaule aellen), conocida en forma silvestre en la región del lago Titicaca como ayara o quitacañihua. El nombre Uchu es ají (Capsicum anuum); el nombre Manco se asocia a un antiguo cereal en desuso (Bromus mango) y el de Cachi a la sal, condimento muy difundido en los Andes. El nombre Ayar Auca el cuatro hermano tiene connotación de guerreo o de la actividad guerrera. Las hermanas Ayar se llamaban Mama Ocllo, Mama Raua, Mama Ipacura y Mama Huaco, esta ultima, sería figura importante en la conquista del Cusco.
Junto a sus ayllus los ocho hermanos inician la búsqueda de un lugar donde establecerse, recorriendo punas y quebradas de sur a norte en territorios pertenecientes a la actual provincia cusqueña de Paruro, realizando prácticas agrícolas por algunos años, una vez realizada la cosecha, seguían su búsqueda, siendo su primera estancia el paraje de Guaynacancha, a cuatro leguas del Cusco. En este lugar Mama Ocllo, quedó embarazada por Ayar Manco. Luego se trasladaron a la localidad de Tamboquiro, lugar en el cual nació el príncipe Sinchi Roca. Su siguiente destino fue Pallata en el que estuvieron varios años para luego llegar a Haysquisrro, tramándose en este lugar una conspiración contra Ayar Cachi.
Cachi despertaba temor en sus hermanos por los poderes mágicos que este poseía, los cuales le permitían derribar cerros y formar quebradas con un solo tiro de su honda, según Rostworowski, lo cual motivó deshacerse de él lo más pronto posible, haciéndole regresar con engaños a Tambotoco a recoger el napa (insignia de señorío), vasos de oro llamados topacusi y semillas olvidadas en la cueva Capac Toco. Al llegar este y entrar en la cueva, un enviado por los hermanos llamado Tambochacay, cerró la entrada con bloques de piedra atrapando a Ayar Cachi para siempre.
El resto continuó su viaje por las serranías cordilleranas llegando a Quirirmanta, al pie de un cerro, celebraron un concejo decidiendo que Ayar Manco casándose con Mama Ocllo sería el jefe, y Ayar Uchu se quedaría en ese sitio transformado en una huaca principal de nombre Huanacauri. La petrificación en las creencias andinas es una forma de sacralizar a un personaje, convirtiéndose este en un ser sagrado y consejero permitiendo la comunicación entre el mundo celestial y el terrenal, según Rostworowski.
Llegaron a Matagua, continuando con su viaje, celebrando por vez primera la ceremonia del Huarachicuy (iniciación de los jóvenes nobles a la vida adulta), perforando el lóbulo de la orejas del príncipe Sinchi Roca para la colocación de las orejeras. Mama Huaco, quien constituía uno de los principales caudillos, antes de salir del pueblo probando suerte, lanzó hacia el norte dos varas de oro indicando esta si el terreno era propicio para asentarse. La primera cayó en Colcabamba sin poder penetrar el suelo por su dureza; la segunda cayó en Guaynapata teniendo más suerte hundiéndose suavemente. Según Rostworowski hay otras variantes del mito, las que atribuyen el lanzamiento del bastón fundacional a Ayar Manco. Sin embargo todas coinciden en Guaynapata como el lugar elegido como asentamiento de la capital inca.
Al intentar llegar al lugar donde cayó la vara, tuvieron intentos fallidos por los naturales del lugar que los expulsaban, ordenando Ayar Manco a Ayar Auca fuese y poblase en nombre de sus ayllus, el cual voló hacia Guaynapata donde al pisar el terreno quedo convertido en piedra, lugar que ocuparía el Coricancha luego.
En las creencias difundidas en los Andes, las huancas o piedras sagradas eran mojones que indicaban la toma de posesión del lugar, por lo cual al quedar petrificado Ayar Auca representaba la ocupación efectiva del sitio elegido, según Rostworowski.
Luego de algunos enfrentamientos con lugareños tomó definitivamente el lugar Ayar Manco, junto a los ayllus de sus hermanos, cambiándose el nombre de este luego por el de Manco Capac.

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